martes, 8 de mayo de 2007

Palabras del Padre Kentenich

El Padre Kentenich decía: (La Iglesia es) “una barca que no teme el oleaje de la tormenta. Una barca que hiende con coraje el mar embravecido de la confusa y compleja vida actual. Repito: se trata de una concepción dinámica de Iglesia, de la urgente consigna de que todo el mundo de hoy sea tocado por la Iglesia”.

Oración compartida por el Hermano Nacho

Rendid honor al Dios todopoderoso,
Él no vacilará en defender a su pueblo,
La Cristiandad toda,

Él bajará desde lo alto para
traer la justicia más pura,
y desde el Cielo sus broncíneas saetas
cegarán a los infieles
y dejarán sin habla a los incrédulos,

Oh Señor, que grande es tu misericordia,
ofreces a tus hijos la luz y el gozo eterno
y ellos eligen una y otra vez la oscuridad,
Sálvalos Padre, permíteles contemplarte,
Salva a tu pueblo!

Oh Señor, no permitas que las fieras
lastimen a tus ovejas, que con su astucia
las confundan, que con sus mentiras las engañen,
Salva a tu pueblo, la Iglesia de Pedro!

Oh Señor, ten misericordia por tus hijos
que en el mar de las sombras buscan
tu faro eterno, que con su luz purísima
regocija a los Santos y enceguece a los embusteros.

Reflexión "El canon de la Santidad" por el Hermano Champo

El canon de la santidad

Supongamos que hoy entramos todos, en forma de uno, a la mas prestigiosa institución educacional que exista (cualquiera sea esta). Experimentamos el sobrecogimiento digno de entrar en una casa donde se valora el saber, se respeta la cultura y se busca la verdad. Las lecciones que se llevan a cabo en las aulas magnas no dejan de pasmarnos con su elocuencia e inteligencia de argumentos. Sin lugar a dudas todos buscan llegar a lo mas hondo del conocimiento investigado, habiendo partido de premisas indudables e indiscutibles.

Ante la dificultad de determinar cuales son aquellas premisas en que se basan las investigaciones, comenzamos a interrogar a todos. Nadie, contesta en forma concreta. Nadie recuerda con claridad y enumeración aquellos axiomas del saber que fundan sus conocimientos, por el largo paso del tiempo en que se dejó de cuestionar la misma esencia del hombre. Las ciencias que se estudian no estudian al hombre, como ser completo o sea, la esencia del hombre. La medicina, las ciencia sociales, las naturales, químicas y físicas; no investigan otra cosa que las circunstancias que rodean al hombre y consecuencias de este.

Ya inquietos por esta situación, un miembro del grupo decide hacer una prueba que determine si son correctas las premisas de lo que se estudia en las grandes casas de estudio. Relata:

- Entré en el aula y grité “Soy ateo, no creo en la existencia de Dios!”, en respuesta obtuve indiferencia generalizada. Luego grité “yo no creo en la igualdad de todos los hombres!”, las reacciones fueron inmediatas, se me desacreditó instantáneamente los gritos de disgusto e indignación fueron generales...-

Imaginarse disponiendo de esta situación a modo personal, no es de extrañar que las reacciones sean similares a las de nuestro hermano. Las premisas, están peligrosamente desordenadas. Están fuera del orden natural que les corresponde. Metafóricamente, es como intentar construir un edificio a partir del segundo piso, sin considerar el primero. Se ha quitado a Dios que es el todo y la única base en la que fundar todo conocimiento, ya que es la Verdad.

A pesar de la publicitada defensa de la razón que se nos ofrece hoy; existen dos amenazas a la razón: la opinión de que uno conoce la verdad central de las cosas mas importantes (no necesito a Dios, no existe) y la opinión de que no hay verdad sobre ellas (no puedo conocer a Dios, no lo considero). Ambas opiniones son fatales a la filosofía; la primera afirma que la búsqueda de la verdad es innecesaria, mientras que la segunda afirma que es imposible alcanzarla.

El “conócete a ti mismo” délfico, me parece el empeño mas serio de la educación. Pero es muy difícil saber siquiera lo que esto significa, para no hablar de lograrlo. Pero algo es seguro. Si tenemos la cabeza henchida de ideas que alguna vez fueron serias (como la délfica frase) pero que ahora se han convertido en clisés, si ni siquiera sabemos que esos clisés no son tan naturales como el sol y la luna y si no vislumbramos en modo alguno que existen alternativas de tales ideas, nos veremos condenados a ser los títeres de las ideas de otra gente. La que nos eduque. Quien decida en que nos educamos y en cuanto nosotros estemos dispuestos a investigar lo que estudiemos, es lo que nos definirá. Hoy la verdad se encuentra democratizada, y así también lo que se estudia.

La palabra clave es “canon”. “El canon” es la expresión para designar los libros que deben leer los estudiantes en el curso de su educación formal, que esta establecido por la autoridad, por los poderes. Por definición los cánones son instrumentos de dominación. Son aquellos conocimientos e ideas que son predominantes en la sociedad. Aquellos que tratan de adquirir poder (sea este; la verdad) deben superar el canon predominante (el impuesto por la sociedad), que es la fuente principal de su esclavitud. La esclavitud no es física pero si practica, ya que con un canon incorrecto, no hay libertad para elegir bien.

Los planes de estudios en las universidades americanas, cada vez mas, se conforman proporcionalmente a las procedencias de las culturas analizadas. Esto es decir, si un 5% de la población es homosexual, el 5% de los textos a estudiar deben ser homosexuales, lo mismo con los textos occidentales e orientales. Simplemente hacer un putsch de la educación de todas las culturas. Cuando Averroes y Santo Tomas de Aquino leían a Aristóteles, no lo concebían como un griego, ni lo colocaban en su propio contexto histórico. No tenían interés en la civilización griega, sino que consideraban a Aristóteles como un sabio y por lo tanto contemporáneo en todas las época y local en todas las culturas; occidental o no. Lo cierto es que ellos entendían a Aristóteles, mejor y mas profundamente, dado que su interés no fue reducido a su procedencia y las razones por las que escribió, sus obras. Platón y Kant asumen que hablan a todos los hombres de todas partes y de todos los tiempo y yo no veo ninguna razón para rechazar a priori semejantes pretensiones. Si el canon se cierne en algo superior, la disputa no versa sobre lo que es occidental o no; homosexual o no, sino que se refiere a la lo que es verdad o no. El postmodernismo es un intento de aniquilar la inspiración de la filosofía griega (la búsqueda de la verdad), un intento mucho mas efectivo que las invasiones bárbaras, ya que se están cambiando las premisas por la fuerza y con los propios medios de la filosofía. Pero analicemos los fundamentos de estos putsch: Nadie, o prácticamente nadie, sostendrá que las ciencias naturales sean esencialmente occidentales. Allí está esa gran roca (para los pro-putsch) de conocimiento transcultural o de verdad transcultural que son las ciencias naturales y que se yerguen ante nosotros mientras hablamos sobre la base cultural de todo conocimiento. Todo putsch no occidental y serio exigiría que los estudiantes aprendieran un 50% de matemática no occidental, un 50% de física no occidental, un 50% de biología no occidental, y lo mismo en el caso de la medicina y de la ingeniería. Los reformistas (los pro-putsch) se detienen aquí, por que saben bien que chocan contra una pared que va a desacreditar todo su movimiento. Según ellos dicen, la filosofía no es eso. La ciencia es ciertamente transcultural. La religión (mas allá de la verdad revelada) parece mucho mas limitada a las culturas y aun, las define como tales. ¿es la filosofía una ciencia o una religión? Ahora estamos asistiendo a un intento de relegar la filosofía, herramienta de la teología, definitivamente al campo de la religión. El ejemplo que di antes (de Averroes y Santo Tomas de Aquino) es el modelo de cómo debería abordarse el estudio. Lo ultimo que necesitamos (y es lo propuesto hoy) es una especie de ONU, dirigida por burócratas, que administre el saber, sus premisas y eventualmente, “la verdad”.

Uno practica actos de fe día a día. Confía y se pone en manos de otras personas, para llevar a cabo las diferentes actividades cotidianas. Pero uno analiza en quien deposita su fe, su confianza. Lo mismo sucede con los cánones, pero el contexto no invita al cuestionamiento de estos. A nivel social, es clara la manifestación de cánones distintos en temas como el aborto. Alguien tiene que estar equivocado, al haber dos posiciones tan enfrentadas. Alguna de las dos posiciones tiene que estar radicalmente formada en el error. Sin analizar quienes están en el error, podemos tomar este ejemplo para todos los aspectos de la vida, sobretodo aquellos que no son tan marcados y debatidos como el aborto. El gran peligro de los cánones que no se orientan a la verdad es que condiciona a la persona para toda su vida, aunque no siempre la pierden.

La elección del canon, no es fácil de determinar, pero: ¿Confiamos en quienes nos ofrecen los cánones sociales actuales? La propuesta es: elegir, como lo hacemos cotidianamente, en quien vamos a confiar, para que nos ayude a determinar nuestro canon. Una opción es la iglesia, en la cual tenemos fe, esperanza y celo; y además propone el estilo de vida que buscamos (la Santidad). Otra forma de lograr un canon fundado en la verdad es leer lo propuesto por los Santos, o sea aquellas personas que alcanzaron lo que queremos llegar a ser, ya que sin lugar a dudas no hay mejor forma de llegar a santo que ser discípulo de uno. Los denominados role models son lo que hay que buscar. Primero determinar como queremos ser y luego así poder formarnos en ese propósito. ¿Queremos ser santos?, tengamos un canon de santos.

20/11/2006 Santi.

Fuente: Algunos argumentos y fragmentos son de “Gigantes y enanos” de Allan Bloom, Cap. 1, que dan respaldo bibliográfico a lo escrito.

S.N.V.E.A.D (Sea Nuestra Vida Entregada A Dios)

Frases del Hermano Joao de Pozzobom

"Llevaré la palabra héroe hasta el fin de mi existencia. Es un arma que empleo en la hora de la tentación. La palabra héroe es para mí lo mismo que enarbolar una bandera que es señal de victoria".
"Yo era grande cuando me sentía pequeño".
"El objetivo actual es salvar la familia, con todas nuestras fuerzas, a través de la santificación."
Ante las adversidades, "era como recibir fuerzas, un paso hacia adelante, crecían las energías y el amor a la misión, comprendiendo bien que se trataba de algo divino", "el amor superaba todo, y hasta agradecía porque quedaba más en claro la fuerza divina que se manifestaba en la misión".

Inmaculada Concepción de María

INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA


Salve, del mar estrella,

Salve, Madre Sagrada

de Dios y siempre virgen.

Puerta del cielo santa.

Tomando de Gabriel

el Ave, virgen alma,

mudando el nombre de Eva,

paces divinas trata.

La vista restituye,

las cadenas desata,

todos los males quita,

todos los bienes causa.

Muéstrate madre y llegue

por ti nuestra esperanza,

a quien por darnos vida

nació de tus entrañas.

Entre todas piadosa,

virgen, en nuestras almas,

libres de culpa infunde

virtud humilde y casta.

Vida nos presta pura,

camino firme allana;

que quien a Jesús llega,

eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo

Espíritu alabanza,

una a los tres les demos

y siempre eternas gracias.

Amén.

Ave, maris stella,

Dei mater alma,

atque semper virgo,

felix caeli porta.

Sumens illud “Ave”

Gabrielis ore,

funda nos un pace

mutans Evae nomen.

Solve vincla reis,

profer lumen caecis,

mala nostrae pelle,

bona cuncta posce.

Monstra te esse matrem,

sumat per te preces

qui pro nobis natus

tulit esse tuus.

Virgo singularis,

inter omnes mitis,

nos culpis solutos

mites fac et castos.

Vitam presta puram,

iter para tutum,

ut videntes Iesum

semper collaetemur.

Sit laus Deo Patri,

summo Christo decus,

Spiritui Sancto

tribus honor unus.

Amen.

Nota de Benedicto XVI sobre la Oración

El Papa recordó la importancia de la oración

Frente a los fieles congregados en la Plaza San Pedro, Benedicto XVI señaló que para la Iglesia Católica rezar no es optativo y es necesario "para acceder a la vida eterna"

ROMA. (ANSA) - El papa Benedicto XVI recordó hoy, en el segundo domingo de Cuaresma, que para la Iglesia católica la oración no es optativa, pues sólo quien reza puede acceder a la vida eterna.

"Queridos hermanos y hermanas, la oración no es un accesorio, un opcional, pero es cuestión de vida o de muerte", afirmó el pontífice desde su estudio sobre plaza San Pedro.

"Para un cristiano rezar no es evadir de la realidad y de las responsabilidades que ésta implica, sino asumirlas hasta el fondo".

"Sólo quien ora, quien se confía a Dios con amor filial, pueda entrar en la vida eterna, que es Dios mismo", sostuvo.

Joseph Ratzinger invitó luego a dirigirse a la Virgen para aprender a rezar.

"Durante este tiempo de Cuaresma, pedimos a María, Madre del Verbo encarnado y Maestra de vida espiritual, de enseñarnos a orar como hacía su hijo, para que nuestra existencia sea transformada por la luz de su presencia", subrayó Benedicto XVI.

El Papa recitó el Angelus frente a algunos miles de peregrinos reunidos en plaza San Pedro, tras una semana de retiro ejercicios espirituales de cuaresma que concluyeron ayer.


Reflexión " Padre Misericordioso " del hermano Rulo

Reflexión Bíblica

“El Padre Misericordioso”

· Lectura

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este acoge a los pecadores y come con ellos." Entonces les dijo esta parábola. Dijo: "Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino."Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. "Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta.

"Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" "Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."

· Meditación:

Es importante destacar los tres protagonistas de la parábola, el Hijo Menor, el Padre y el Hijo Mayor debido a que en cada uno de ellos podemos develar actitudes cotidianas nuestras. Vamos a centrar nuestra atención primeramente en el Hijo Prodigo. Cuantas veces malgastamos nuestro tiempo y dinero en placeres banales, superfluos, que no llenan nuestras más hondas aspiraciones y nos sumergen en un vacío gris cada vez mas profundo. Cuantas veces el mismo pecado nos va embarrando y nos sentimos tan sucios que preferimos seguir chapoteando en el barro como si ya no habría nada más que hacer. En numerosas oportunidades el pecado nos va corrompiendo y de esta forma vamos perdiendo la noción del mismo y relativizando cuestiones terminamos por justificarlo todo siendo nosotros la medida de lo que esta bien y lo que esta mal.

Ahora bien, dejemos por unos instantes el rol del Hijo Menor y situémonos en las actitudes del Hijo Mayor. En este hijo, al ver la alegría de su Padre por el reencuentro con el hijo perdido, va aflorando la envidia, los celos y no es capaz de contentarse porque su hermano se ha arrepentido y vuelve a la casa de su Padre. Cuantas veces nos comportamos de esta forma creyéndonos cuasi-santos y hasta jueces de los demás no permitiendo que el otro pueda arrepentirse y cambiar. En tantas ocasiones somos fieles cumplidores de los preceptos eclesiales pero tenemos el corazón frío y vacío del amor de Dios.

Sin embargo el punto al que le voy a dedicar más espacio es al rol del Padre. De hecho el título de esta parábola era antes el “hijo pródigo” y fue reemplazado por “el padre misericordioso”, haciendo hincapié en el mensaje fundamental que Cristo nos quiere transmitir acerca de su Padre: su amor incondicional, ilimitado y de infinita misericordia para con sus hijos. Y aquí es preciso detener nuestra atención en la figura del Padre. Que triste y desgraciado se habrá sentido este padre al ver que su hijo le pidiera la herencia en vida. Sí, no escucharon mal, en vida. Es como decirle: “padre para mi estás muerto, dame lo que me corresponde, ya no eres mas mi Padre, para mi estas muerto”. A pesar de esto el Padre cumple la voluntad de su Hijo, respetando su libertad en su accionar. No nos hace acordar esto en parte al misterio de la libertad del cual somos partícipes y gozamos de ella diariamente. Dios nos regaló esta facultad como símbolo del amor perfecto, amor que no obliga sino que es elegido libremente. Dios no nos amenaza ni nos obliga a amarlo sino que nos da la opción de hacerlo o no. Nos hace libres para elegirlo, pero también para rechazarlo. Tanto nos ama que respeta nuestras decisiones.

Dejando la libertad por un segundo les propongo libremente hacer un ejercicio de imaginación y creatividad. Si aceptan el desafío deben hacerse la imagen en sus mentes de un anciano, con el pelo blanco, un tanto arrugado, lleno de ternura, sabiduría y compasión el cual todos los días mira desde lo alto para ver si su Hijo menor decide regresar. Al ver que éste no retorna, no se impacienta y por el contrario su esperanza va creciendo con el pasar de los días. Hasta que un día le parece divisar en el horizonte el semblante y el caminar ligero de uno de sus Hijos y sin dudarlo sale corriendo con el bastón en mano a abrazarse lleno de emoción y llanto con su Hijo que estaba perdido y ha vuelto a su casa. No solo lo besa, le da un anillo, prepara una fiesta y manda a matar al mejor cabrito, sino que lo perdona de forma perfecta, es decir, sin rencores ni remordimientos. Ni siquiera le recuerda el mal pasar que le causó el no recibir noticias y el pedirle la herencia de forma tan abrupta. Lo perdona y olvida por completo.

Todo esto nos invita a reflexionar acerca de este amor tan inconmensurable que tiene Dios Padre para con nosotros. Es Jesús quien quiere contarnos sobre este amor y que sepamos cuanto nos ama el Padre. Y si realmente creemos en que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, entonces debemos creerle cuando nos habla de este amor tan grande de Dios para con sus hijos. De aquí que se nos plantea el siguiente interrogante: experimentamos el amor de este anciano que sale corriendo a abrazarnos cuando una vez pecado nos arrepentimos? La respuesta sería indudablemente un rotundo no. Y esto es así porque de otro modo no pecaríamos tanto como de hecho lo hacemos y porque no demostramos como cristianos que somos, la alegría inmensa de sabernos amados por Dios. No nos damos cuenta de ello. Creemos que somos nosotros los que simplemente salimos a flote de los malos momentos. No le damos cabida a Dios.

Que renovador y vivificante sería poder experimentar al menos un centímetro de este Amor tan vasto. Creemos que es tan abstracto, que jamás lo podremos vivir? Dios tiene la última palabra y nos invita a descubrirlo en la oración, aquella de la cual Benedicto XVI la toma como una cuestión de vida o muerte. La oración nos lleva a descubrir este amor tan perfecto, que llena los vacíos de soledad, egoísmo y sufrimiento. Recurramos al dialogo constante con Dios para poder percibir su infinita misericordia la cual El esta deseoso de regalar porque nos ama y nos quiere felices. Porque justamente nos creó a su imagen y semejanza para que compartamos su Gloria y su Felicidad; a eso estamos llamados. Busquemos entonces más específicamente la conexión con Dios en la adoración, oración perfecta donde Cristo se nos presenta cara a cara para que le confiemos nuestros problemas, dolores, sufrimientos y miedos. Porque El quiere ayudarnos con nuestra cruz, el desea acompañar nuestra soledad y perdonar nuestros horrores, y por sobre todo desea nuestra felicidad, sabiendo que solo su amor nos hará felices y que solo a través de esta experiencia de amor tan profunda el hombre puede ser luz para los demás hombres y ser más perfecto en su tarea apostólica y como católico de este mundo.

Nota del Diario La Nación comentada por el Hermano Croni

Otra excusa para comprometernos más

Análisis del artículo Dios ¿qué hay detrás de esta palabra? publicada en tapa de la revista del diario LA NACION el domingo 25 de marzo de 2007

(La revista le dedicó la mayoría de su contenido a dios y para eso introdujo una serie de elementos: un chiste de Tute en la tapa; una entrevista al autor Fernando Savater y un fragmento de su libro La vida eterna; testimonios de lectores sobre qué significa Dios para ellos; una nota sobre el catolicismo en la actualidad con testimonios e historias de vida; un reportaje fotográfico sobre las manifestaciones de distintas religiones; una introducción a la Cábala y una mirada desde la ciencia sobre la fe)

“Otro nota periodística enfocada en lo negativo de la Iglesia y en la disminución de fieles”. Así definió al artículo periodístico, palabras más palabras menos, Nacho. Champo estuvo de acuerdo y yo dije que, más allá de que me había gustado en líneas generales la nota sobre el catolicismo en la actualidad, coincidía en que el enfoque general de la revista parecía haber sido elegido para descalificar la idea de Dios.

Sin embargo, si la revista hubiese hecho una nota sobre “El gran momento de la Iglesia” o sobre la “La vigencia de Dios en la vida de todas las personas”: ¿Creen que hubiese reflejado la realidad en la que vivimos? Observando el mundo que nos rodea yo nunca hubiese propuesto ninguno de esos dos títulos.

Las jornadas mundiales de la juventud, Schoenstatt, los misioneros y algunas otras acciones o instituciones son las magníficas excepciones a la regla, pero hoy la realidad no es la que nos gustaría que sea. La nota entonces puede ser un diagnóstico de lo que pasa para plantearnos qué podemos hacer nosotros, como protagonistas en la historia de la Iglesia, para cambiarla.

Vamos por partes. La entrevista a Fernando Savater El hereje, un escritor español bestseller, refleja un típico pensamiento liberal/ humanista de estos tiempos. Lo que propone básicamente es anular cualquier tipo de educación religiosa y de reemplazar el “amar al prójimo” por el “respetar al prójimo”. Además acusa a las religiones de provocar violencia y de ser “la cocaína de los pueblos”. Después viene un fragmento de su libro La vida eterna. Además de enfatizar lo que decía en la entrevista, el autor directamente separa a lo humano de lo espiritual: para él lo espiritual directamente no existe.

La siguiente nota se llama Dios y yo y recoge una serie de testimonios de lectores de lanacion.com sobre la “idea” de Dios. Son 11 testimonios: sólo uno de esos pudo haber sido escrito por un católico con las ideas claras. Los otros 10 se dividen en directamente ateos (son cinco) y en ideas panteistas/ New age de Dios (también cinco). No se puede saber si la elección se hizo de forma democrática o primó un criterio editorial, lo cierto es que, sacando a la excepción, el resto son testimonios poco originales que excluyen a Dios como parte importante en la vida de las personas.

Le sigue Ser Católico. Fue escrita por Silvina Premat periodista a la que conozco y sé que es católica (además es conocida de Marius porque es de Mercedes). En líneas generales la nota para mí está bien. Refleja la merma en la cantidad de fieles; muestra la preocupación de las autoridades de la Iglesia argentina; detalla el crecimiento de las iglesias evangélicas y enfoca sobre personas que se llaman a sí mismas “católicas por mandato social”: se casan por iglesia y bautizan a sus hijos, pero no van a Misa y critican a la Iglesia. Por lo menos en mi familia y entre mis conocidos veo a muchos de estos. Después la nota se queda con cuatro testimonios (creo que se podrían haber elegido mejores). Rescato a un universitario que dice que en la labor apostólica la resistencia a hablar de Dios en las personas es “aparente” y que, con el tiempo, en general quieren saber más. En otro testimonio, es interesante la reflexión que hace un padre de familia: “Como las chicas lindas tienen que demostrar que también son inteligentes, los católicos todo el tiempo tenemos que demostrar que somos normales y que vivimos en este mundo”.

El fotorreportaje es interesante.

La siguiente nota, El camino del alma introduce a una pseudo religión que está muy de moda en EE.UU. y en Hollywood: La Cábala. Por lo que se lee, la cábala es otro culto New Age, pero con raíces judías milenarias. Una prueba más de que la necesidad del hombre para buscar respuestas sí sigue vigente.

La última nota se titula Por qué creemos y muestra los intentos de la ciencia por descubrir en qué “lugar” del ser humano está la necesidad de tener fe. Relata las investigaciones de un tal Scott Atran, quien dice haber encontrado una necesidad “biológica” en el hombre de creer.

Si, como dije al principio, la nota es un diagnóstico que muestra un panorama difícil para la Iglesia y para el mensaje de Cristo, esta revista puede ser otra excusa para comprometernos más.

Mensaje de Benedicto XVI a la Juventud

MESSAGE OF THE HOLY FATHER BENEDICT XVI TO THE YOUTH OF THE WORLD ON THE OCCASION OF THE 22nd WORLD YOUTH DAY, 2007 “Just as I have loved you, you also should love one another” (Jn 13:34). My dear young friends, On the occasion of the 22nd World Youth Day that will be celebrated in the dioceses on Palm Sunday, I would like to propose for your meditation the words of Jesus: “Just as I have loved you, you also should love one another” (Jn 13:34). Is it possible to love? Everybody feels the longing to love and to be loved. Yet, how difficult it is to love, and how many mistakes and failures have to be reckoned with in love! There are those who even come to doubt that love is possible. But if emotional delusions or lack of affection can cause us to think that love is utopian, an impossible dream, should we then become resigned? No! Love is possible, and the purpose of my message is to help reawaken in each one of you - you who are the future and hope of humanity-, trust in a love that is true, faithful and strong; a love that generates peace and joy; a love that binds people together and allows them to feel free in respect for one another. Let us now go on a journey together in three stages, as we embark on a “discovery” of love. God, the source of love The first stage concerns the source of true love. There is only one source, and that is God. Saint John makes this clear when he declares that “God is love” (1 Jn 4: 8,16). He was not simply saying that God loves us, but that the very being of God is love. Here we find ourselves before the most dazzling revelation of the source of love, the mystery of the Trinity: in God, one and triune, there is an everlasting exchange of love between the persons of the Father and the Son, and this love is not an energy or a sentiment, but it is a person; it is the Holy Spirit. The Cross of Christ fully reveals the love of God How is God-Love revealed to us? We have now reached the second stage of our journey. Even though the signs of divine love are already clearly present in creation, the full revelation of the intimate mystery of God came to us through the Incarnation when God himself became man. In Christ, true God and true Man, we have come to know love in all its magnitude. In fact, as I wrote in the Encyclical Deus caritas est, “the real novelty of the New Testament lies not so much in new ideas as in the figure of Christ himself, who gives flesh and blood to those conceptsCan unprecedented realism” (n. 12). The manifestation of divine love is total and perfect in the Cross where, we are told by Saint Paul, “God proves his love for us in that while we still were sinners Christ died for us” (Rm 5:8). Therefore, each one of us can truly say: “Christ loved me and gave himself up for me” (cf Eph 5:2). Redeemed by his blood, no human life is useless or of little value, because each of us is love d personally by Him with a passionate and faithful love, a love without limits. The Cross, - for the world a folly, for many believers a scandal-, is in fact the “wisdom of God” for those who allow themselves to be touched right to the innermost depths of their being, “for God’s foolishness is wiser than human wisdom, and God’s weakness is stronger than human strength” (1 Cor 1:25). Moreover, the Crucifix, which after the Resurrection would carry forever the marks of his passion, exposes the “distortions” and lies about God that underlie violence, vengeance and exclusion. Christ is the Lamb of God who takes upon himself the sins of the world and eradicates hatred from the heart of humankind. This is the true “revolution” that He brings about: love. Loving our neighbour as Christ loves us Now we have arrived at the third stage of our reflection. Christ cried out from the Cross: “I am thirsty” (Jn 19:28). This shows us his burning thirst to love and to be loved by each one of us. It is only by coming to perceive the depth and intensity of such a mystery that we can realise the need and urgency to love him as He has loved us. This also entails the commitment to even give our lives, if necessary, for our brothers and sisters sustained by love for Him. God had already said in the Old Testament: “You shall love your neighbour as yourself” (Lev 19:18), but the innovation introduced by Christ is the fact that to love as he loves us means loving everyone without distinction, even our enemies, “to the end” (cf Jn 13:1). Witnesses to the love of Christ I would like to linger for a moment on three areas of daily life where you, my dear young friends, are particularly called to demonstrate the love of God. The first area is the Church, our spiritual family, made up of all the disciples of Christ. Mindful of his words: “By this everyone will know that you are my disciples, if you have love for one another” (Jn 13:35), you should stimulate, with your enthusiasm and charity, the activities of the parishes, the communities, the ecclesial movements and the youth groups to which you belong. Be attentive in your concern for the welfare of others, faithful to the commitments you have made. Do not hesitate to joyfully abstain from some of your entertainments; cheerfully accept the necessary sacrifices; testify to your faithful love for Jesus by proclaiming his Gospel, especially among young people of your age. Preparing for the future The second area, where you are called to express your love and grow in it, is your preparation for the future that awaits you. If you are engaged to be married, God has a project of love for your future as a couple and as a family. Therefore, it is essential that you discover it with the help of the Church, free from the common prejudice that says that Christianity with its commandments and prohibitions places obstacles to the joy of love and impedes you from fully enjoying the happiness that a man and woman seek in their reciprocal love. The love of a man and woman is at the origin of the human family and the couple formed by a man and a woman has its foundation in God’s original plan (cf Gen 2:18-25). Learning to love each other as a couple is a wonderful journey, yet it requires a demanding “apprenticeship”. The period of engagement, very necessary in order to form a couple, is a time of expectation and preparation that needs to be lived in purity of gesture and words. It allows you to mature in love, in concern and in attention for each other; it helps you to practise self-control and to develop your respect for each other. These are the characteristics of true love that does not place emphasis on seeking its own satisfaction or its own welfare. In your prayer together, ask the Lord to watch over and increase your love and to purify it of all selfishness. Do not hesitate to respond generously to the Lord’s call, for Christian matrimony is truly and wholly a vocation in the Church. Likewise, dear young men and women, be ready to say “yes” if God should call you to follow the path of ministerial priesthood or the consecrated life. Your example will be one of encouragement for many of your peers who are seeking true happiness. Growing in love each day The third area of commitment that comes with love is that of daily life with its multiple relationships. I am particularly referring to family, studies, work and free time. Dear young friends, cultivate your talents, not only to obtain a social position, but also to help others to “grow”. Develop your capacities, not only in order to become more “competitive” and “productive”, but to be “witnesses of charity”. In addition to your professional training, also make an effort to acquire religious knowledge that will help you to carry out your mission in a responsible way. In particular, I invite you to carefully study the social doctrine of the Church so that its principles may inspire and guide your action in the world. May the Holy Spirit make you creative in charity, persevering in your commitments, and brave in your initiatives, so that you will be able to offer your contribution to the building up of the “civilisation of love”. The horizon of love is truly boundless: it is the whole world! “Dare to love” by following the example of the saints My dear young friends, I want to invite you to “dare to love”. Do not desire anything less for your life than a love that is strong and beautiful and that is capable of making the whole of your existence a joyful undertaking of giving yourselves as a gift to God and your brothers and sisters, in imitation of the One who vanquished hatred and death forever through love (cf Rev 5:13). Love is the only force capable of changing the heart of the human person and of all humanity, by making fruitful the relations between men and women, between rich and poor, between cultures and civilisations. This is shown to us in the lives of the saints. They are true friends of God who channel and reflect this very first love. Try to know them better, entrust yourselves to their intercession, and strive to live as they did. I shall just mention Mother Teresa. In order to respond instantly to the cry of Jesus, “I thirst”, a cry that had touched her deeply, she began to take in the people who we re dying on the streets of Calcutta in India. From that time onward, the only desire of her life was to quench the thirst of love felt by Jesus, not with words, but with concrete action by recognising his disfigured countenance thirsting for love in the faces of the poorest of the poor. Blessed Teresa put the teachings of the Lord into practice: “Just as you did it to one of the least of these who are members of my family, you did it to me” (Mt 25:40). The message of this humble witness of divine love has spread around the whole world. The secret of love Each one of us, my dear friends, has been given the possibility of reaching this same level of love, but only by having recourse to the indispensable support of divine Grace. Only the Lord’s help will allow us to keep away from resignation when faced with the enormity of the task to be undertaken. It instills in us the courage to accomplish that which is humanly inconceivable. Above all, the Eucharist is the great school of love. When we participate regularly and with devotion in Holy Mass, when we spend a sustained time of adoration in the presence of Jesus in the Eucharist, it is easier to understand the length, breadth, height and depth of his love that goes beyond all knowledge (cf Eph 3:17-18). By sharing the Eucharistic Bread with our brothers and sisters of the Church community, we feel compelled, like Our Lady with Elizabeth, to render “in haste” the love of Christ into generous service towards our brothers and sisters. Towards the encounter in Sydney On this subject, the recommendation of the apostle John is illuminating: “Little children, let us love, not in word or speech, but in truth and action. And by this we will know that we are from the truth” (1 Jn 3: 18-19). Dear young people, it is in this spirit that I invite you to experience the next World Youth Day together with your bishops in your respective dioceses. This will be an important stage on the way to the meeting in Sydney where the theme will be: “You will receive power when the Holy Spirit has come upon you; and you will be my witnesses” (Acts 1:8). May Mary, the Mother of Christ and of the Church, help you to let that cry ring out everywhere, the cry that has changed the world: “God is love!” I am together with you all in prayer and extend to you my heartfelt blessing. From the Vatican, 27 January 2007 BENEDICTUS PP. XVI

Oraciones en Latín

AVE MARIA
Ave María,
gratia plena,
Dominus tecum,
benedicta tu in muliéribus,
et benedictus fructus ventris tui Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in ora mortis nostrae.
Amen.
PATER NOSTER
(Padrenuestro)
Pater Noster, qui es in caelis,
sanctificétur nomen Tuum,
adveniat Regnum Tuum,
fiat volúntas tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum
da nobis hódie,
et dimitte nobis débita nostra,
sicut et nos dimittímus
debitóribus nostris;
et ne nos indúcas in tentationem,
sed libera nos a malo.

GLORIA
Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc et semper,
et in saeccula saeculorum,
amen.

Reflexión "La Fraternidad" Hermano Rulo

Reflexión Bíblica

La Fraternidad

Lectura: Epístola a los Romanos 12. 9-13

Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.

Meditación

Este pasaje del evangelio nos muestra a San Pablo exhortando a los romanos a un cambio radical y profundo en sus vidas, invitándolos a que sean firmes y tenaces en la lucha contra el mal y en cambio practiquen el bien amándose en todos los ámbitos cotidianos con total sinceridad y espíritu de servicio.

Cabe aclarar que al momento de escribir esta carta, el discípulo estaba experimentando un tiempo clave y decisivo en su carrera apostólica. Había concluido su tercer viaje misionero y consideraba que su misión en Oriente ya estaba terminada. Tenía proyectado emprender una nueva etapa en su obra de evangelización la cual consistía en llevar la Buena Noticia a Occidente, desde Roma hasta España.

Más allá de esto, el propósito de citar este fragmento del Nuevo Testamento es el de hacer énfasis en el tema de la fraternidad. Esta palabra proviene del latín fraternitas que quiere decir hermano. A su vez el término latino fraternitatis indica comunión entre los hombres. Esto es, que somos hijos del mismo Padre y por lo tanto hermanos en Cristo. También somos hijos de la misma Madre, la Virgen María, y formamos parte de la misma comunidad eclesial en la cual celebramos el misterio pascual en cada misa.

De hecho, la fraternidad debería ser uno de los pilares del grupo de vida porque si realmente nos decimos hermanos, debemos vivir como tales. Y esto implica necesariamente un espíritu de común unión, de entrega desinteresada hacia el otro, de preocupación por las necesidades y problemas de mi hermano, de una actitud de servicio constante y por sobre todo de una apertura interior personal para dejar que Dios actúe a través de nosotros ya que Él es la fuente de la caridad, del servicio y de la entrega, encarnada en la cruz de su Hijo.

Por otro lado vemos claramente como las primeras comunidades cristianas, que nos relatan los Hechos de los Apóstoles, viven compartiendo sus dones espirituales y bienes materiales, poniendo todo en común y ofreciendo todo cuanto reciben a Dios. Y este ejemplo es el que el grupo de vida debería imitar, así como también es vivido en cada una de las misiones que el grupo misionero de Schenostatt encara todos los años. Ese espíritu de comunidad, de división de tareas, de generosidad, de apertura hacia el otro, de servicio, en síntesis, de fraternidad, es el que el grupo debería intentar tomar como suyo.

Por último es menester destacar que si no existe el espíritu de fraternidad, el grupo de vida se terminaría por disolver ya que no respondería a la propia esencia del mismo, que es el de caminar y vivir como hermanos en la fe, e irradiar a Cristo hacia el resto de los hombres. Sin fraternidad no hay grupo. ¡Con Cristo todo lo podemos!

GDV 2006

Discurso Benedicto XVI en Universidad

«Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones»

¡Ilustres señores, gentiles señoras!

Para mí es un momento emocionante estar nuevamente en la cátedra de la universidad y poder impartir una vez más una lección. Mi pensamiento vuelve a aquellos años en los que, tras un hermoso periodo en el Instituto Superior de Freising, inicié mi actividad de profesor académico en la Universidad de Bonn. En el año 1959 se vivían todavía los viejos tiempos de la universidad en que había profesores ordinarios. Para las cátedras individuales no existían ni asistentes ni dactilógrafos, pero en compensación se daba un contacto muy directo con los estudiantes y sobre todo entre los profesores.

Se daban encuentros antes y después de las lecciones en los cuartos de los docentes. Los contactos con los historiadores, los filósofos, los filólogos y también entre las dos facultades teológicas eran muy cercanos. Una vez al semestre había un «dies academicus», en el que los profesores de todas las facultades se presentaban delante de los estudiantes de toda la universidad, haciendo posible una verdadera experiencia de «universitas» --algo a lo que también ha aludido usted, señor rector, hace poco--: el hecho que nosotros, a pesar de todas las especializaciones, que a veces nos impiden comunicarnos entre nosotros, formamos un todo y trabajamos en el todo de la única razón con sus diferentes dimensiones --estando así juntos también en la común responsabilidad por el recto uso de la razón--, hacía que se tratase de una experiencia viva. La universidad, sin duda, estaba orgullosa también de sus dos facultades teológicas. Estaba claro que también ellas, interrogándose sobre la racionalidad de la fe, desarrollan un trabajo que necesariamente forma parte del «todo» de la «universitas scientiarum», aunque no todos podían compartir la fe, por cuya correlación con la razón común se esfuerzan los teólogos. Esta cohesión interior en el cosmos de la razón tampoco quedó perturbada cuando se supo que uno de los colegas había dicho que en nuestra universidad había algo extraño: dos facultades que se ocupaban de algo que no existía: Dios. En el conjunto de la universidad era una convicción indiscutida el hecho de que incluso frente a un escepticismo así de radical seguía siendo necesario y razonable interrogarse sobre Dios por medio de la razón y en el contexto de la tradición de la fe cristiana.

Me acordé de todo esto cuando recientemente leí la parte editada por el profesor Theodore Khoury (Münster) del diálogo que el docto emperador bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez durante el invierno del 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y la verdad de ambos. Fue probablemente el mismo emperador quien anotó, durante el asedio de Constantinopla entre 1394 y 1402, este diálogo. De este modo se explica el que sus razonamientos son reportados con mucho más detalle que las respuestas del erudito persa. El diálogo afronta el ámbito de las estructuras de la fe contenidas en la Biblia y en el Corán y se detiene sobre todo en la imagen de Dios y del hombre, pero necesariamente también en la relación entre las «tres Leyes» o tres órdenes de vida: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Corán. Quisiera tocar en esta conferencia un solo argumento --más que nada marginal en la estructura del diálogo-- que, en el contexto del tema «fe y razón» me ha fascinado y que servirá como punto de partida para mis reflexiones sobre este tema.

En el séptimo coloquio (controversia) editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la «yihad» (guerra santa). Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 está escrito: «Ninguna constricción en las cosas de la fe». Es una de las suras del periodo inicial en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca de la guerra santa. Sin detenerse en los particulares, como la diferencia de trato entre los que poseen el «Libro» y los «incrédulos», de manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: «Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba». El emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. «Dios no goza con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por lo tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas. Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni de ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte.».

La afirmación decisiva en esta argumentación contra la conversión mediante la violencia es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. El editor, Theodore Khoury, comenta que para el emperador, como buen bizantino educado en la filosofía griega, esta afirmación es evidente. Para la doctrina musulmana, en cambio, Dios es absolutamente trascendente. Su voluntad no está ligada a ninguna de nuestras categorías, incluso a la de la racionalidad. En este contexto Khoury cita una obra del conocido islamista francés R. Arnaldez, quien revela que Ibh Hazn llega a decir que Dios no estaría condicionado ni siquiera por su misma palabra y que nada lo obligaría a revelarnos la verdad. Si fuese su voluntad, el hombre debería practicar incluso la idolatría.

Aquí se abre, en la comprensión de Dios y por lo tanto en la realización concreta de la religión, un dilema que hoy nos plantea un desafío muy directo. La convicción de que actuar contra la razón está en contradicción con la naturaleza de Dios, ¿es solamente un pensamiento griego o es válido siempre por sí mismo? Pienso que en este punto se manifiesta la profunda concordancia entre aquello que es griego en el mejor sentido y aquello que es fe en Dios sobre el fundamento de la Biblia. Modificando el primer verso del Libro del Génesis, Juan comenzó el «Prólogo» de su Evangelio con las palabras: «Al principio era el logos». Es justamente esta palabra la que usa el emperador: Dios actúa con «logos». «Logos» significa tanto razón como palabra, una razón que es creadora y capaz de comunicarse, pero, como razón. Con esto, Juan nos ha entregado la palabra conclusiva sobre el concepto bíblico de Dios, la palabra en la que todas las vías frecuentemente fatigosas y tortuosas de la fe bíblica alcanzan su meta, encontrando su síntesis. En principio era el «logos», y el «logos» es Dios, nos dice el evangelista. El encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego no era una simple casualidad. La visión de San Pablo, ante quien se habían cerrado los caminos de Asia y que, en sueños, vio un macedonio y escuchó su súplica: «¡Ven a Macedonia y ayúdanos!» (Cf. Hechos 16, 6-10), puede ser interpretada como una «condensación» de la necesidad intrínseca de un acercamiento entre la fe bíblica y la filosofía griega.

En realidad, este acercamiento ya había comenzado desde hacía mucho tiempo. Ya el nombre misterioso de Dios de la zarza ardiente, que separa a Dios del conjunto de las divinidades con múltiples nombres, afirmando solamente su ser, es, confrontándose con el mito, una respuesta con la que está en íntima analogía el intento de Sócrates de vencer y superar al mito mismo. El proceso iniciado hacia la zarza alcanza, dentro del Antiguo Testamento, una nueva madurez durante el exilio, donde el Dios de Israel, entonces privado de la Tierra y del culto, se presenta como el Dios del cielo y de la tierra, con una simple fórmula que prolonga las palabras de la zarza: «Yo soy». Con este nuevo conocimiento de Dios va al mismo paso una especie de ilustración, que se expresa drásticamente en la mofa de las divinidades que no son más que obra de las manos del hombre (Cf. Salmo 115). De este modo, a pesar de toda la dureza del desacuerdo con los soberanos helenísticos, que querían obtener con la fuerza la adecuación al estilo de vida griego y a su culto idolátrico, la fe bíblica, durante la época helenística, salía interiormente al encuentro de lo mejor del pensamiento griego, hasta llegar a un contacto recíproco que después se dio especialmente en la tardía literatura sapiencial. Hoy nosotros sabemos que la traducción griega del Antiguo Testamento, realizada en Alejandría --la Biblia de los «Setenta»--, es más que una simple traducción del texto hebreo (que hay que evaluar quizá de manera poco positiva): es de por sí un testimonio textual, y un paso específico e importante de la historia de la Revelación, en el cual se ha dado este encuentro que tuvo un significado decisivo para el nacimiento del cristianismo y su divulgación. En el fondo, se trata del encuentro entre fe y razón, entre auténtica ilustración y religión. Partiendo verdaderamente desde la íntima naturaleza de la fe cristiana y, al mismo tiempo, desde la naturaleza del pensamiento helenístico fusionado ya con la fe, Manuel II podía decir: No actuar «con el "logos"» es contrario a la naturaleza de Dios.

Honestamente es necesario anotar, que en el tardío Medioevo, se han desarrollado en la teología tendencias que rompen esta síntesis entre espíritu griego y espíritu cristiano. En contraposición al así llamado intelectualismo agustiniano y tomista, con Juan Duns Escoto comenzó un planteamiento voluntarista, que al final llevó a la afirmación de que sólo conoceremos de Dios la «voluntas ordinata».

Más allá de ésta existiría la libertad de Dios, en virtud de la cual Él habría podido crear y hacer también lo contrario de todo lo que efectivamente ha hecho. Aquí se perfilan posiciones que, sin lugar a dudas, pueden acercarse a aquellas de Ibn Hazn y podrían llevar hasta la imagen de un Dios-Árbitro, que no está ligado ni siquiera a la verdad y al bien. La trascendencia y la diversidad de Dios se acentúan de una manera tan exagerada, que incluso nuestra razón, nuestro sentido de la verdad y del bien dejan de ser un espejo de Dios, cuyas posibilidades abismales permanecen para nosotros eternamente inalcanzables y escondidas tras sus decisiones efectivas. En contraposicio´n, la fe de la Iglesia se ha atenido siempre a la convicción de que entre Dios y nosotros, entre su eterno Espíritu creador y nuestra razón creada, existe una verdadera analogía, en la que ciertamente las desemejanzas son infinitamente más grandes que las semejanzas --como dice el Concilio Lateranense IV en 1215--, pero que no por ello se llegan a abolir la analogía y su lenguaje. Dios no se hace más divino por el hecho que lo alejemos en un voluntarismo puro e impenetrable, sino que el Dios verdaderamente divino es ese Dios que se ha mostrado como el «logos» y como «logos» ha actuado y actúa lleno de amor por nosotros. Ciertamente el amor «sobre pasa» el conocimiento y es por esto capaz de percibir más que el simple pensamiento (Cf. Efesios 3,19); sin embargo, el amor del Dios-Logos concuerda con el Verbo eterno y con nuestra razón, como añade san Pablo es «lógico» (Cf. Romanos 12, 1).

Ese acercamiento recíproco interior, que se ha dado entre la fe bíblica y el interrogarse a nivel filosófico del pensamiento griego, es un dato de importancia decisiva no sólo desde el punto de visa de la historia de las religiones, sino también desde el de la historia universal, un dato que nos afecta también hoy. Considerado este encuentro, no es sorprendente que el cristianismo, no obstante su origen e importante desarrollo en Oriente, haya encontrado su huella históricamente decisiva en Europa. Podemos expresarlo también al contrario: este encuentro, al que se une sucesivamente el patrimonio de Roma, ha creado Europa y permanece como fundamento de aquello que, con razón, se puede llamar Europa.

A la tesis, según la cual, el patrimonio griego, críticamente purificado, forma parte integrante de la fe cristiana, se le opone la pretensión de la deshelenización del cristianismo, pretensión que desde el inicio de la edad moderna domina de manera creciente en la investigación teológica. Si se analiza con más detalle, se pueden observar tres oleadas en el programa de la deshelenización: si bien están relacionadas entre sí, en sus motivaciones y en sus objetivos, son claramente distintas la una de la otra.

La deshelenización se da primero en el contexto de los postulados fundamentales de la Reforma del siglo XVI. Considerando la tradición de las escuelas teológicas, los reformadores se veían ante a una sistematización de la fe condicionada totalmente por la filosofía, es decir, ante un condicionamiento de la fe desde el exterior, en virtud de una manera de ser que no derivaba de ella. De este modo, la fe ya no parecía como una palabra histórica viviente, sino como un elemento integrado en la estructura de un sistema filosófico.

La «sola Scriptura», en cambio, busca la forma pura primordial de la fe, tal y como está presente originariamente en la Palabra bíblica. La metafísica se presenta como un presupuesto derivado de otra fuente, de la que tiene que liberarse la fe para hacer que vuelva a ser ella misma. Kant siguió este programa con una radicalidad que los reformadores no podían prever. De este modo, ancló la fe exclusivamente en la razón práctica, negándole el acceso al todo de la realidad.


La teología liberal de los siglos XIX y XX acompaña la segunda etapa del proceso de deshelenización, con Adolf von Harnack, como su máximo representante. Cuando era estudiante y en mis primeros años como docente, este programa influenciaba mucho incluso a la teología católica. Tomó como punto de partida la distinción que Pascal hace entre el Dios de los filósofos y el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. En mi discurso inaugural en Bonn, en 1959, traté de referirme a este asunto. No repetiré aquí lo que dije en aquella ocasión, pero me gustaría describir, al menos brevemente, lo que era nuevo en este proceso de deshelenización. La idea central de Harnack era volver simplemente al hombre Jesús y a su mensaje esencial, sin los añadidos de la teología e incluso de la helenización: Este mensaje esencial era visto como la culminación del desarrollo religioso de la humanidad. Se decía que Jesús puso punto final al culto sustituyéndolo por la moral. En definitiva, se le presentaba como padre de un mensaje moral humanitario.

La meta fundamental era hacer que el cristianismo estuviera en armonía con la razón moderna, es decir, liberarle de los elementos aparentemente filosóficos y teológicos, como la fe en la divinidad de Cristo y en Dios uno y trino. En este sentido, la exégesis histórico-crítica del Nuevo Testamento restauró el lugar de la teología en la universidad: Para Harnack, la teología es algo esencialmente histórico y por lo tanto estrictamente científico. Lo que se puede decir críticamente de Jesús, es por así decir, expresión de la razón práctica y consecuentemente se puede aplicar a la Universidad en su conjunto.

En el trasfondo se da la autolimitación moderna de la razón, expresada clásicamente en las «críticas» de Kant, que mientras tanto fue radicalizándose ulteriormente por el pensamiento de las ciencias naturales. Este concepto moderno se basa, por decirlo brevemente, en la síntesis entre el platonismo (cartesianismo) y el empirismo, una síntesis confirmada por el éxito de la tecnología. Por un lado presupone la estructura matemática de la materia, y su intrínseca racionalidad, que hace posible entender cómo funciona la materia funciona como es posible usarla eficazmente: esta premisa básica es, por así decirlo, el elemento platónico en el entendimiento moderno de la naturaleza. Por otro lado, se trata de la posibilidad de explotar la naturaleza para nuestros propósitos, y en ese caso sólo la posibilidad de la verificación o falsificación a través de la experimentación puede llevar a la certeza final. El peso entre los dos polos puede, dependiendo de las circunstancias, cambiar de un lado al otro. Un pensador tan positivista como J. Monod declaró que era un convencido platónico.

Esto permite que emerjan dos principios que son cruciales para el asunto al que hemos llegado. Primero, sólo la certeza que resulta de la sinergia entre matemática y empirismo puede ser considerada como científica. Lo que quiere ser científico tiene que confrontarse con este criterio. De este modo, las ciencias humanas, como la historia, psicología, sociología y filosofía, trataron de acercarse a este canon científico. Para nuestra reflexión, es importante constatar que el método como tal excluye el problema de Dios, presentándolo como un problema acientífico o precientífico. Pero así nos encontramos ante la reducción del ámbito de la ciencia y de la razón que necesita ser cuestionada.

Volveré a tocar el problema después. Por el momento basta tener en cuenta que cualquier intento de la teología por mantener desde este punto de vista un carácter de disciplina «científica» no dejaría del cristianismo más que un miserable fragmento. Pero tenemos que decir más: si la ciencia en su conjunto no es más que esto, el hombre acabaría quedando reducido. De hecho, los interrogantes propiamente humanos, es decir, «de dónde» y «hacia dónde», los interrogantes de la religión y la ética no pueden encontrar lugar en el espacio de la razón común descrita por la «ciencia» entendida de este modo y tienen que ser colocados en el ámbito de lo subjetivo. El sujeto decide entonces, basándose en su experiencia, lo que considera que es materia de la religión, y la «conciencia» subjetiva se convierte en el único árbitro de lo que es ético. De esta manera, sin embargo, la ética y la religión pierden su poder de crear una comunidad y se convierten en un asunto completamente personal. Este es un estado peligroso para los asuntos de la humanidad, como podemos ver en las distintas patologías de la religión y la razón que necesariamente emergen cuando la razón es tan reducida que las preguntas de la religión y la ética ya no interesan. Intentos de construir la ética a partir de las reglas de la evolución o la psicología terminan siendo simplemente inadecuados.

Antes de esgrimir las conclusiones a las que todo esto lleva, tengo que referirme brevemente a la tercera etapa de deshelenización, que aún está dándose. A la luz de nuestra experiencia con el pluralismo cultural, con frecuencia se dice en nuestros días que la síntesis con el Helenismo lograda por la Iglesia en sus inicios fue una inculturación preliminar que no debe ser vinculante para otras culturas. Esto se dice para tener el derecho a volver al simple mensaje del Nuevo Testamento anterior a la inculturación, para inculturarlo nuevamente en sus medios particulares. Esta tesis no es falsa, pero es burda e imprecisa. El Nuevo Testamento fue escrito en griego y trae consigo el contacto con el espíritu griego, un contacto que había madurado en el desarrollo precedente del Antiguo Testamento. Ciertamente hay elementos en la proceso formativo de la Iglesia antigua que no deben integrarse en todas las culturas, Sin embargo, las decisiones fundamentales sobre las relaciones entre la fe y el uso de la razón humana son parte de la fe misma, son desarrollos consecuentes con la naturaleza misma de la fe.

Y así llego a la conclusión. Este intento, hecho con unas pocas pinceladas, de crítica de la razón moderna a partir de su interior, no significa que hay que regresar a antes de la Ilustración, rechazando las convicciones de la era moderna. Los aspectos positivos de la modernidad deben ser conocidos sin reservas: estamos todos agradecidos por las maravillosas posibilidades que ha abierto para la humanidad y para su progreso que se nos ha dado. La ética científica, además, debe ser obediente a la verdad, y, como tal, lleva una actitud que se refleja en los principios del cristianismo. Mi intención no es el reduccionismo o la crítica negativa, sino ampliar nuestro concepto de razón y su aplicación. Mientras nos regocijamos en las nuevas posibilidades abiertas a la humanidad, también podemos apreciar los peligros que emergen de estas posibilidades y tenemos que preguntarnos cómo podemos superarlas. Sólo lo lograremos si la razón y la fe avanzan juntas de un modo nuevo, si superamos la limitación impuesta por la razón misma a lo que es empíricamente verificable, y si una vez más generamos nuevos horizontes. En este sentido la teología pertenece correctamente a la universidad y está dentro del amplio diálogo de las ciencias, no sólo como una disciplina histórica y ciencia humana, sino precisamente como teología, como una profundización en la racionalidad de la fe.

Sólo así podemos lograr ese diálogo genuino de culturas y religiones que necesitamos con urgencia hoy. En el mundo occidental se sostiene ampliamente que sólo la razón positivista y las formas de la filosofía basadas en ella son universalmente válidas. Incluso las culturas profundamente religiosas ven esta exclusión de lo divino de la universalidad de la razón como un ataque a sus más profundas convicciones. Una razón que es sorda a lo divino y que relega la religión al espectro de las subculturas es incapaz de entrar al diálogo con las culturas. Al mismo tiempo, como he tratado de demostrar, la razón científica moderna con sus elementos intrínsecamente platónicos genera una pregunta que va más allá de sí misma, de sus posibilidades y de su metodología.

La razón científica moderna tiene que aceptar la estructura racional de la materia y su correspondencia entre nuestro espíritu y las estructuras racionales que actúan en la naturaleza como un dato de hecho, en el que se basa su metodología. Incluso la pregunta ¿por qué esto tiene que ser así? es una cuestión real, que tiene que ser dirigida por las ciencias naturales a otros modos y planos de pensamiento: a la filosofía y la teología. Para la filosofía y, si bien es cierto que de otra forma, para la teología, escuchar a las grandes experiencias y perspectivas de las tradiciones religiosas de la humanidad, de manera particular las de la fe cristiana, es fuente de conocimiento; ignorarla sería una grave limitación para nuestra escucha y respuesta. Aquí recuerdo algo que Sócrates le dijo a Fedón. En conversaciones anteriores, se habían vertido muchas opiniones filosóficas falsas, y por eso Sócrates dice: «Sería más fácilmente comprensible si a alguien le molestaran tanto todas estas falsas nociones que por el resto de su vida desdeñara y se burlara de toda conversación sobre el ser, pero de esta forma estaría privado de la verdad de la existencia y sufriría una gran pérdida».

Occidente ha estado en peligro durante mucho tiempo a causa de esta aversión, en la que se basa su racionalidad, y por lo tanto sólo puede sufrir grandemente. Hace falta valentía para comprometer toda la amplitud de la razón y no la negación de su grandeza: este es el programa con el que la teología anclada en la fe bíblica ingresa en el debate de nuestro tiempo. «No actuar razonablemente (con «logos») es contrario a la naturaleza de Dios» dijo Manuel II, de acuerdo al entendimiento cristianos de Dios, en respuesta a su interlocutor persa. En el diálogo de las culturas invitamos a nuestros interlocutores a encontrar este gran «logos», esta amplitud de la razón. Es la gran tarea de la universidad redescubrirlo constantemente.

Dos años del pontificado de Benedicto

Hoy se cumplen dos años de su pontificado

Un papa que inquieta a los "talibanes"

A pesar de sus ideas conservadoras, Benedicto XVI desilusionó a los que querían decisiones drásticas

ROMA.- Joseph Ratzinger tenía programado retirarse a su tranquila casa de Pentling, en Alemania, donde solía transcurrir sus vacaciones cuando trabajaba en la Curia romana. Hace exactamente dos años, cuando fue elegido sucesor de Juan Pablo II, sus planes tuvieron que cambiar drásticamente. Sólo logró volver a su remanso de Pentling por un par de horas durante su viaje papal a Alemania, en septiembre pasado. Y desde la fumata blanca del 19 de abril de 2005 debió enfrentar el peso de calzar los zapatos de un gigante.

A la hora de trazar un balance de sus dos años de pontificado, lo primero que suelen destacar los analistas es que Joseph Ratzinger, que fue durante más de 20 años el brazo derecho de Karol Wojtyla como custodio de la ortodoxia católica (prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe), decepcionó a quienes temieron la llegada del "rottweiler" de Dios al trono de Pedro. Más allá de su fama de intransigente y de sus ideas conservadoras, Ratzinger sorprendió por su amabilidad, gentileza, perfil humilde, abierto a escuchar a los demás y por su capacidad de corregirse.

Luego del traspié de Ratisbona (cuando en una disertación académica, según él malinterpretada, ignorando que hablaba ante las cámaras de todo el mundo, inflamó al mundo musulmán), el extraordinario gesto que hizo en Estambul -cuando rezó en una mezquita- indicó para muchos que había aprendido la lección. Como líder mundial, jefe de más de 1000 millones de católicos, el papa-teólogo se dio cuenta de que un gesto puede valer mucho más que mil palabras.

Su pontificado se diferencia del anterior no sólo porque es mucho menos mediático, sino también porque es menos político -pretende concentrarse más en lo espiritual y doctrinal- y menos abierto al mundo. Ratzinger, de hecho, limitó drásticamente las audiencias con los nuncios y con los políticos de otras naciones.

Sin mano dura

Concentrado en la defensa de los valores del catolicismo y contra "la dictadura del relativismo" que sacude a Europa, Benedicto XVI, que el lunes cumplió 80 años, también sorprendió a quienes esperaban un papa de mano dura y decisiones rápidas. La reforma que emprendió en la Curia Romana hasta ahora ha sido lenta, lamentan muchas voces.

Sólo para reemplazar al ex secretario de Estado cardenal Angelo Sodano por el fiel cardenal Tarcisio Bertone tardó más de nueve meses.

Cuando viajó a Valencia en julio del año pasado para el Congreso Mundial de la Familia, Benedicto XVI no utilizó los tonos duros que muchos esperaban. Tampoco lanzó el dedo acusador contra el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, paladín del divorcio exprés y del matrimonio homosexual, sino que sorprendió por su lenguaje. Su objetivo era ofrecer una visión positiva de la familia cristiana. "El cristianismo no es una colección de prohibiciones: es una opción positiva", aseguró luego en una entrevista a la televisión alemana. Con este perfil bajo y un estilo distinto del de su antecesor -durante cuyo reinado el diálogo con las iglesias ortodoxas quedó congelado- , Benedicto XVI logró avances en el ecumenismo, especialmente con el Patriarcado de Moscú.

En este marco, quienes temieron en su momento la llegada de un papado "talibán" dieron un suspiro de alivio. Los sectores que, en cambio, apostaban a un giro en ese sentido (y que apoyaron la candidatura de Ratzinger) quedaron decepcionados y alarmados. El año pasado, el padre Richard John Neuhaus, un reconocido intelectual "neocon" canadiense, admitió que había "una palpable inquietud" ante la falta de acciones decisivas del Papa. "Pensábamos que habíamos elegido a Ronald Reagan, pero nos encontramos con un Jimmy Carter", resumió otro "neocon" norteamericano.

Más allá de la desilusión de los conservadores, para entender mejor el rumbo de este pontificado "de transición" habrá que esperar la iniciativa personal, en la que próximamente el Papa liberalizará el uso de la misa tridentina, que permitirá a todo sacerdote celebrarla en latín, enfrentado al altar y de espaldas al público, sin tener que pedir permiso al obispo local, como sucede hoy. Varios analistas creen que el motu proprio puede provocar divisiones. En este tema clave, Benedicto XVI también se está moviendo lentamente antes de decidir.

Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia